martes, 24 de noviembre de 2015

Soltar

"Soltar" es una palabra que en el último tiempo se puso de moda entre la farándula de mi país. Algunas se lo tatúan, otras dan extensas disertaciones explicando cada una de las letras que la componen. Lo cierto es que soltar es una acción que, si bien parece algo insignificante, implica escalar una montaña cuya cima parece siempre inalcanzable. Personalmente sigo con el pico en la mano, subiendo y subiendo cada día de mi vida. 

El camino está lleno de resbalones, peligros de avalanchas, desesperanzas, incertidumbres y largas y frías noches. Y en estos momentos es cuando la palabra "soltar" muta su significado. Porque si suelto en estos momentos, me caigo. 

Anoche fue una de esas noches. Fría y larga fue la noche de anoche. Pensar huevadas llevó a mi corazón a galopar a velocidades Fórmula 1 y a mi cuerpo a despedir un calor infernal. "Soltá!" me dije, y a los 2 minutos caí en la cuenta de que si soltaba, caía. Por lo tanto, me hice cargo de mis expresiones físicas y, como en otras oportunidades, supe que lo mejor era mantener la calma, tomar agua, respirar profundo y caminar despacito por la habitación. Sí, tuve nuevamente un ataque de pánico, que así se manifiesta en mi caso. He oído que a otros les falta el aire, o se marean a tal punto de sentirse desmayar. El asunto es que el poder de la mente me maravilla. Ojalá tuviera una profesión que me permitiera estudiarla, investigarla. Porque haber vivido y estar viviendo tantas situaciones y emociones hace que mi respeto y admiración por esta parte de mi cuerpo vaya in crescendo. Muchos no lo entienden, lo vivo en carne propia. Sólo quienes ya lo hayan vivido saben de qué va el asunto. Y hablar con ellos me tranquiliza porque la sensación de que no se pasa nunca o de que sólo a mí me suceden estas cosas desaparece. Y eso que muchos han desistido antes de tiempo.

Yo peleo para poder digerir vivencias que de una u otra manera fueron nocivas para mi desarrollo emocional. Lejos de querer ubicar a un "culpable" lo que quiero es identificar tales experiencias y dejarlas ir y quedarme con la lección. Porque sé que voy a conquistar esa cima, algún día voy a conquistar esa cima. Y cuando lo logre, voy a SOLTAR.


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